Desgarro muscular, ¿qué hago?

¿Te has encontrado alguna vez con la situación de que tus piernas, muslos o espalda te ha dado un tirón doloroso? ¿Has sentido como si el músculo se te retorciera y se partiera? Pues eso es un desgarro muscular.

La vida sedentaria moderna provoca que la espalda sufra a lo largo del día. El poco ejercicio, la mala alimentación y las posturas inadecuadas del cuerpo hacen que, de vez en cuando, éste te dé un aviso.

Y cuando da el aviso, no es agradable.

Tipos de desgarros musculares

Los desgarros musculares pueden ser de tres grados diferentes:

1. Grado 1. Es el más leve, aunque eso no quiere decir que no duela. La zona se sentirá tensa y dolerá, pero podrás seguir haciendo vida relativamente normal sin pasarte, por supuesto.

2. Grado 2. Es el grado moderado. Tienes dolor, es fuerte y además te impide hacer la totalidad de tu vida. Digamos que solo puedes hacer la mitad de lo que hacías porque el dolor te puede. Además, se nota tenso el lugar, inflamado e incluso con algún moratón.

3. Grado 3. Es el grado grave. El dolor es agudo, incapacitante, y hay inflamación y moratones que, al tacto, duelen mucho.

¿Qué hacer ante un desgarro muscular?

Los desgarros musculares requieren tiempo para curar. No va a ser algo de la noche a la mañana. Para que te hagas una idea, los desgarros leves tardarán entre una y dos semanas en irse. Los de grado tres, pueden durar varios meses.

Médicamente, el tratamiento que te ofrecen es mediante antiinflamatorios y analgésicos (Paracetamol e Ibuprofeno), aunque si la dolencia es muy grave quizá se propongan otros medicamentos más fuertes.

También es recomendable acudir a un fisioterapeuta que puede ayudar a tratar los problemas (a veces más rápido que los medicamentos).

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