La leyenda de la mansábora

¿Has oído hablar alguna vez de la leyenda de la mansábora? ¿Sabes de dónde es? Hoy, en La maleta de los curiosos, nos hemos querido acercar a una de las leyendas de Cáceres.

Una leyenda que puede dar mucho de qué hablar.

Nos situamos en el año 1229. Allí, existía el Palacio de las Veletas, en la antigua ciudad de Cáceres, que se llamaba “Al Qazris” donde el “rey” era el gran Caíd musulmán.

Un día, el Rey Alfonso IX llegó a la ciudad y le entregó una carta al Caíd que decía:

“Tu pueblo está cansado de guerras y tiene miedo, te pido que abandones esta ciudad. Así Cáceres volverá a ser cristiana”.

Sin embargo, el Caíd no hizo caso de esa carta.

Pero, entre los caballeros que entregaron la nota, había uno que se quedó prendado por la hija del Caíd, la mujer más hermosa de las princesas moras. Y, cuando ella lo miró, le pasó igual. Por eso, pidió a una de sus doncellas, que le diera un pañuelo y una nota que decía:

“Al caer la noche dirígete solo a la fuente que hay cerca de las huertas. Enseña el pañuelo a la persona que encuentres y, bajo juramento de no contar el secreto, te acompañará junto a mí”.

El caballero hizo lo que decía la carta y, al caer la noche, una doncella lo llevó por un pasadizo secreto, el “callejón de la Mansábora”, hasta la princesa. Allí se juraron amor eterno y comenzaron a verse noche tras noche.

Una de ellas, la princesa le entregó las llaves y el mapa para llegar hasta sus aposentos para que no tuviera que esperar a nadie y pudiera ir a verla él mismo. Le hizo jurar que jamás contaría el secreto y que estaría enamorado por siempre de ella.

Cuando los días pasaron, y viendo que el Rey Alfonso XI no sabía qué hacer para que el gran Caíd se fuera de Cáceres, el caballero, preso de dudas acerca de mantener su amor en secreto o deber lealtad al rey, pidió hablar con él y le contó todo. A cambio de darle la llave a la entrada de Al Qazris, el rey le permitiría desposarse con la princesa mora.

Así, el rey y los soldados irrumpieron a través del callejón de la Mansábora hasta el Caíd y lo apresaron haciendo que Cáceres volviera a ser una ciudad cristiana.

El Caíd se sintió traicionado por su hija y la maldijo convirtiéndola en una gallina y jurando que, hasta que la ciudad no volviera a ser musulmana, ella seguiría siendo una gallina.

Por eso, se dice que, la noche de San Jorge (el 23 de abril), en el centro de la ciudad suele aparecer una gallina que pía y cacarea de manera desconsolada porque es la princesa que espera que la maldición pase.

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